Como cabría esperar de cualquier capital, Rabat cuenta con numerosas construcciones históricas. Y de hecho, su medina está declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. En este post nos detenemos en un sorprendente vestigio de su pasado: la muralla andalusí de Rabat. A continuación te explicamos dónde está, por qué se llama así y cuál es su interés desde el punto de vista histórico-turístico.
Dónde está y por qué se llama así
La muralla andalusí de Rabat rodea todo el sur de la medina histórica. Concretamente, discurre paralela a la Avenida de Hassan II o carretera N1. Se trata de un tramo recto con sentido suroeste-noreste, llegando hasta las orillas del río Bou Regreg.
Su nombre nos remite a sus artífices: los andalusíes. Recordemos que con este nombre se conoce a los musulmanes que siglos atrás poblaron Al-Andalus, es decir, el territorio bajo dominio musulmán de la Península Ibérica (y que luego dio nombre a la región española de Andalucía, a cuyos habitantes se les considera andaluces, no andalusíes).
Pero por extensión, se emplea también el término andalusí a los habitantes de religión musulmana (moriscos) que vivieron en territorio español ya bajo dominio cristiano, tras la conquista del último reino musulmán de la península: el Reino de Granada, en 1492. Estos moriscos fueron abandonando progresivamente el territorio y los que se quedaron protagonizaron una importante revuelta en el siglo XVI contra el reinado de Felipe II (rebelión de las Alpujarras). Al final, fueron definitivamente expulsados del reino en 1609.
Muchos de esos moriscos, ya sea los que emigraron o los que expulsaron, cruzaron el Estrecho de Gibraltar y se asentaron en numerosas ciudades de lo que hoy es Marruecos. Entre ellas, Rabat. Y a comienzos del siglo XVII promovieron la construcción de este importante sector de la muralla que rodeaba la medina, cuyo entorno estaba bastante deshabitado.
Como te contamos en otros posts de nuestro blog, no es el único espacio que recibe el apellido de ‘andalusí’, pues también se puede encontrar esa denominación en el Jardín Andalusí junto a la kasbah de los Oudayas e incluso a un sector del Jardin d’essais.
Descripción de la muralla andalusí de Rabat
La muralla andalusí de Rabat tiene una longitud aproximada de 1,4 km y va desde un torreón que hoy se emplea como puesto de policía hasta el baluarte Borj Sidi Makhlouf: éste último llama la atención por su carácter circular y fue construido posteriormente en el siglo XIX, como espacio de vigilancia y control del río Bou Regreg.
Entre ambos puntos se erige un lienzo de muralla almenada que alcanza los 5,5 metros de altura en algunos tramos, con un espesor medio de más de 1,60 metros. Cuenta con su correspondiente camino de ronda y dispone de unas cinco puertas de entrada y salida a la medina.
La puerta más monumental es probablemente Bab Chellah, con un arco apuntado enmarcado en alfiz y decoración de relieves geométricos. Otras puertas de cierta importancia son Bab al-Bouiba y Bab Mellah, ésta última como acceso directo al antiguo barrio judío de la ciudad.
Llaman la atención las numerosas aspilleras que se abren continuamente a lo largo de la muralla, que son aberturas estrechas a través de las cuales se podía disparar al enemigo sin que el soldado se expusiera al peligro de ser detectado o alcanzado. Con este mismo sentido, se identifican también troneras para cañones.
En la actualidad, pese a que a su lado discurre un tráfico rodado considerable, goza también de una acera muy amplia y una humilde alineación de árboles que permiten al viajero pasear junto a ella mientras se admira su arquitectura histórica.
Imagen: Petar Milošević CC BY-SA 4.0